Desconcierto I

El sonido primordial

Esta ciudad marcha sin treguas
teje y desteje
no importa si se rasga la piel o se enredan los sueños.
No pares, que el revés se vislumbra sin temores
desatado y ajeno.

Hoy veo las calles pasmadas y heridas.
Sin embargo parto desde el sonido hasta el eco
rebuscando una palabra.
El mundo en mi pecho ahoga este paso torpe.
El mundo en mi pecho haciendo una gran siesta
sin historia y sin nombre.
Camino, sin marchar a lo inmediato
pálidos reveses me acompañan para intentar
darle vueltas a esta noche.

Intentas descubrirme, tocarme, saborearme mientras
el rugido descongela un miembro extraño.
Intentas, intento,
tiento al sol
que gira en mis ausencia.

4 comments:

Eduardo de Benito said...

Todavía entre las sombras del tiempo y del verano la ciudad despereza sus andanzas, su profusión de hojas, enredaderas apenas florecidas, raicillas levantadas que penetran en sus pálidas tierras, manchas frescas de sangre.

César López, del "Segundo libro de la ciudad"

Que la ciudad no te engulla, Ani Bustamente, ni te envíe sus palomas mensajeras ni sus niños que juegan en las plazuelas, son espejismos, sombra de sombras. Camina por la ciudad que hay en ti, la otra, la de afuera, olvídala.

Ani Bustamante said...

Mi afuera y mi adentro se encuentran en un pliegue... ciudades delirantes, caminos de sueño. La ciudad que hay en mi, es Otra, yo soy un otro.
Gracias Eduardo, siempre tu palabra, acompañando... la ruta.
Beso,
Ani

Cuiz said...

Lindo poema urbano. Le dejo uno suburbano

En la oscuridad del campito
donde una horda de duendes atacan sin piedad;
tu guerrero, en el floema,
ahí, laburando entre la sabia,
defiende con cara monstruosa las ramas
que de tu piel brotan a gemidos
dejando a pleno parpadeo de luz
imágenes de tu carne agrietada
y eso de tu verdad

Ahí, en medio del campito

Y como un paso de bueyes,
como el barro pisoteado,
resisto, seco y polvoriento, el rocío de luna
que tu boca deja caer todas las noches
sobre el espacio que hay entre mis uñas y mi cárcel
para así poder dislocarme las articulaciones con dolor
y quedarme tirado
ahí, tirado
en medio del campito

Saludos

Ani Bustamante said...

interesante tu paisaje orgánico "la distancia entre tus uñas y tu carcel".
Gracias,
Saludos